Kati Kaan es una casa de playa autosuficiente y desconectada de la red ubicada en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka'an, en el estado mexicano de Quintana Roo, al este de la península de Yucatán. Al ser un sitio aislado, debe ahorrar y reciclar tanta agua como sea posible, además de generar y almacenar energía a partir de fuentes solar y eólica. Como parte de las estrictas regulaciones del lugar, la huella de la casa está limitada a una superficie reducida dentro de un terreno de 100 metros de frente de playa, permitiéndose un máximo de 200 metros cuadrados de construcción y una altura de hasta 8 metros sobre la duna más alta.
En respuesta a estas condiciones, la casa se eleva sobre pilotes y se sitúa detrás de la segunda duna, minimizando así el impacto sobre la vegetación, que es extremadamente sensible. La ventilación cruzada, la cuidadosa proporción de las aberturas y los volúmenes simples y elegantes definen las estrategias de diseño espacial y el lenguaje de la fachada, buscando eficiencia en costos y en consumo de energía. Como parte del diseño arquitectónico, también se consideraron varios espacios de conexión directa con la naturaleza, como terrazas en las azoteas del primer y segundo nivel —que funcionan como plataformas—, así como balcones. Esta estrategia permite a los usuarios experimentar el increíble paisaje en diferentes escalas, disfrutando tanto de las vistas del océano cercano como de la laguna.
Se eligieron materiales naturales y locales para el proyecto: maderas tropicales, mármol mexicano y piedra caliza. Además, un estuco a base de cemento recubre todos los muros, sellado con un acabado natural obtenido de la corteza del árbol endémico Chukum, lo que proporciona a todo el edificio un acabado libre de mantenimiento de pintura.